
This is part of a series of writings from 911±¬ÁÏÍø staff that celebrate heritage and history. This piece was written to celebrate Black History Month in 2026.
By Jillian Carew | she/her
Assistant Director of Targeted Student Support, 911±¬ÁÏÍø
Black History Month is often framed as a time to look back; to remember prominent people, historical moments, and hard-fought milestones that shaped this country and advanced the Black experience. As Regina¡¯s daughter, Wacile¡¯s granddaughter, and Zelma¡¯s great granddaughter, I will always honor those who gave up the opportunity to realize their dream so I could one day live mine. I get to experience freedoms they didn¡¯t have; benefitting from their suffering. Not because I earned it, but because I was born into a royal lineage of Black folk who were forced to find a way or make one. I am because they are. With this in mind, I acknowledge Black History Month as both a celebration and a reckoning.
As a proud Black woman raised on the South Side of Chicago, I know what it means to struggle. There were 9 of us living in a 3 bedroom unit in Altgeld Gardens. As I look back, it makes sense that where we lived was called the ¡°projects.¡± With consistent exposure to gangs, drugs, and violence, survival was definitely a communal effort. Not because the residents didn¡¯t value life; but because it was hard to escape the systemic inequities that contributed to the demise of our people. The summer I graduated 8th grade, I lost my brother and only sibling to the streets. Like many of my peers, I had to learn early what it meant to survive systems that were never designed with my protection or my potential in mind. Over-policing and under-resourcing our community. Labeling Black children instead of supporting us. Reactive solutions instead of preventative investment. This is Black history.
We as a people are not a monolith. And yet, I work with many young people today who have shared these same experiences. As the person who is responsible for ensuring our greatest at-promise young people connected to guns, gangs, drugs and/or the court system get the support they need, I have witnessed the power of high expectations when paired with real support. These outcomes are not miracles; they are the result of intentional choices. Black History Month calls us to consider and reconsider not only what we say we value, but what our investments actually reflect.
This work belongs to all of us regardless of race, age, or title.
-
Students. Your voice and your dreams matter. You are allowed to imagine a future bigger than what you see today and to ask for help along the way.
-
Families. Your advocacy is powerful and your partnership is essential. Do not underestimate the impact of your presence, your questions, and your insistence on better for your children.
-
Staff. You are on the front lines of possibility. Every day, you have the chance to believe in the highest version of our young people ¨Cto interrupt harm, affirm humanity, and choose hope through your practice.
-
Alumni. You are living proof of what¡¯s possible. Reach back. Share your wisdom and your story. Your experiences and engagement help light the path for those coming behind you.
-
Donors & Community Partners. Meaningful change requires sustained intentional investment. Support long-term solutions rooted in dignity and trust.
As for me, I remain committed to challenging and changing harmful narratives about our greatest at-promise young people and fighting for the dignity and support they deserve.
Contrary to popular belief, Black history is not American history (save for later if you¡¯re curious). It is not confined to textbooks or timelines and is too big to fit the container. That said, history is unfolding right now through the choices we make and the courage we demonstrate. Marian Wright Edleman said ¡°The question is not whether we can afford to invest in every child, it is whether we can afford not to.¡± We all know change is possible; the work lies in folx deciding to be responsible for it. Young people are not broken. Systems are. May this Black History Month move us all, regardless of race, from reflection to resolve; from acknowledgment to action. And may we commit to building systems worthy of the people they are meant to serve. There¡¯s room for us all to build a legacy worth leaving. Which side of history will you be on?
Una historia de dos verdades: el Mes de la Historia Negra como celebraci¨®n y como ajuste de cuentas
Por Jillian Carew | she/her/ella
Subdirector de apoyo estudiantil espec¨ªfico en las escuelas 911±¬ÁÏÍø.
El Mes de la Historia Afroamericana suele enmarcarse como un momento para mirar atr¨¢s y recordar a personas destacadas, momentos hist¨®ricos e hitos muy luchados que dieron forma a este pa¨ªs y promovieron la experiencia afroamericana. Como hija de Regina, nieta de Wacile y bisnieta de Zelma, siempre honrar¨¦ a quienes renunciaron a la oportunidad de realizar su sue?o para que yo pudiera alg¨²n d¨ªa vivir el m¨ªo. Puedo disfrutar de libertades que ellas no tuvieron, benefici¨¢ndome de su sufrimiento. No porque me lo haya ganado, sino porque nac¨ª en un linaje real de personas negras que se vieron obligadas a encontrar un camino o a crearlo. Yo soy porque ellas son. Teniendo esto en cuenta, reconozco el Mes de la Historia Negra como una celebraci¨®n y un ajuste de cuentas.
Como mujer negra orgullosa criada en el sur de Chicago, s¨¦ lo que significa luchar. ?ramos nueve viviendo en un apartamento de tres habitaciones en Altgeld Gardens. Cuando miro atr¨¢s, tiene sentido que el lugar donde viv¨ªamos se llamara ?los proyectos?. Con la exposici¨®n constante a las pandillas, las drogas y la violencia, la supervivencia era sin duda un esfuerzo comunitario. No porque los residentes no valoraran la vida, sino porque era dif¨ªcil escapar de las desigualdades sist¨¦micas que contribu¨ªan a la desaparici¨®n de nuestra gente. El verano en que termin¨¦ el octavo grado, perd¨ª a mi hermano, mi ¨²nico hermano, en las calles. Como muchos de mis compa?eros, tuve que aprender pronto lo que significaba sobrevivir en sistemas que nunca se dise?aron pensando en mi protecci¨®n o mi potencial. Exceso de vigilancia policial y falta de recursos en nuestra comunidad. Etiquetar a los ni?os negros en lugar de apoyarnos. Soluciones reactivas en lugar de la inversi¨®n preventiva. Esta es la historia de los negros.
Tambi¨¦n aprend¨ª el poder de la comunidad, de los educadores que cre¨ªan en m¨ª y de las personas que se negaron a dejar que mi historia terminara donde hab¨ªa comenzado. Mi madre centr¨® mi voz en sus decisiones y me ense?¨® a actuar por m¨ª misma desde muy temprana edad. Cuando intent¨¦ involucrarme en actividades improductivas para lidiar con la prematura muerte de mi hermano, los miembros de mi comunidad me desanimaron y me dijeron que yo era mejor que eso. El Sr. Curry, mi profesor de literatura de noveno a?o, tuvo la audacia de decirme que era inteligente y yo tuve el valor de creerle. La Sra. Cathy, la primera Delta que conoc¨ª, convenci¨® a mi madre para que le permitiera llevarme a una visita guiada a la universidad, con todos los gastos pagados, para mostrarme algo diferente de lo que hab¨ªa visto hasta entonces. A su manera, cada uno de ellos me exigi¨® excelencia. No ve¨ªan la excelencia como algo excepcional. Ve¨ªan posibilidades donde la inversi¨®n era intencionada. Esta es la historia de los negros.
Como pueblo, no somos un monolito. Sin embargo, hoy en d¨ªa trabajo con muchos j¨®venes que han compartido estas mismas experiencias. Como persona responsable de garantizar que nuestros j¨®venes m¨¢s prometedores relacionados con las armas, las pandillas, las drogas y/o el sistema judicial obtengan el apoyo que necesitan, he sido testigo del poder de las altas expectativas cuando se combinan con un apoyo real. Estos resultados no son milagros, sino el resultado de decisiones intencionadas. El Mes de la Historia Negra nos invita a considerar y reconsiderar no solo lo que decimos que valoramos, sino tambi¨¦n lo que realmente reflejan nuestras inversiones.
Esta labor nos corresponde a todos, independientemente de nuestra raza, edad o cargo.
Estudiantes. Nuestras voces y nuestros sue?os importan. Tienen el derecho a imaginar un futuro mejor que el que ven hoy y a pedir ayuda en el camino.
Familias. Nuestra defensa es poderosa y nuestra colaboraci¨®n es esencial. No subestimen el impacto de nuestra presencia, de nuestras preguntas y de nuestra insistencia en lo mejor para nuestros hijos.
Personal. Ustedes est¨¢n en la primera l¨ªnea de las posibilidades. Cada d¨ªa tienen la oportunidad de creer en la mejor versi¨®n de nuestros j¨®venes: impedir el da?o, afirmar la humanidad y elegir la esperanza a trav¨¦s de su pr¨¢ctica.
Antiguos alumnos. Ustedes son la prueba viviente de lo que es posible. Vuelvan la vista atr¨¢s. Compartan su sabidur¨ªa y su historia. Sus experiencias y su compromiso ayudan a iluminar el camino para quienes vienen detr¨¢s de ustedes.
Donantes y socios comunitarios. Un cambio significativo requiere una inversi¨®n intencionada y sostenida. Apoyen soluciones a largo plazo basadas en la dignidad y la confianza.
Por mi parte, sigo comprometida a cuestionar y cambiar las narrativas perjudiciales sobre nuestros j¨®venes m¨¢s prometedores, y a luchar por la dignidad y el apoyo que se merecen.
Contrariamente a la creencia popular, la historia de los negros no es la historia de Estados Unidos (guarde este art¨ªculo para m¨¢s adelante si siente curiosidad). No se limita a los libros de texto ni a las l¨ªneas temporales, y es demasiado grande para caber en un contenedor. Dicho esto, la historia se est¨¢ desarrollando en este momento a trav¨¦s de las decisiones que tomamos y el coraje que demostramos. Marian Wright Edleman dijo: ¡°La cuesti¨®n no es si podemos permitirnos invertir en todos los ni?os, sino si podemos permitirnos no hacerlo.¡± Todos sabemos que el cambio es posible; el trabajo radica en que las personas decidan ser responsables de ¨¦l. Los j¨®venes no est¨¢n rotos. Los sistemas s¨ª lo est¨¢n. Que este Mes de la Historia Afroamericana nos mueva a todos, independientemente de nuestra raza, de la reflexi¨®n a la resoluci¨®n; del reconocimiento a la acci¨®n. Y que nos comprometamos a construir sistemas dignos de las personas a las que est¨¢n destinados a servir. Hay espacio para que todos construyamos un legado que valga la pena dejar. ?De qu¨¦ lado de la historia estar¨¢s?
Ë«ÖØÕæÏàµÄ¹ÊÊ£ººÚÈËÀúÊ·Ô¼ÈÊÇÇì×£Ò²ÊÇÇåËã
By Jillian Carew | she/her
ŵ±´¶ûѧУĿ±êѧÉúÖ§³ÖÖúÀíÖ÷ÈÎ
ºÚÈËÀúÊ·Ô³£±»ÊÓΪ׷ËݹýÍùµÄʱ¿Ì¡ª¡ªÃú¼ÇÄÇЩËÜÔìÁËÕâ¸ö¹ú¼Ò¡¢Íƶ¯ºÚÈË·¢Õ¹Àú³ÌµÄ½Ü³öÈËÎï¡¢Àúʷ˲¼äÓë¼èÐÁÀï³Ì±®¡£×÷ΪÀÙ¼ªÄȵÄÅ®¶ù¡¢ÍßÎ÷¶ûµÄËïÅ®¡¢Ôó¶ûÂêµÄÔøËïÅ®£¬ÎÒÓÀÔ¶Ãú¼ÇÄÇЩΪÎÒʵÏÖÃÎÏë¶ø·ÅÆú×ÔÉí»ú»áµÄÏȱ²¡£ÎÒµÃÒÔÏíÊÜËýÃÇÎ´ÔøÓµÓеÄ×ÔÓÉ£¬ÊÜÒæÓÚËýÃǵĿàÄÑ¡£Õâ²¢·ÇÒòÎÒÅäµÃ£¬¶øÊÇÒòÎÒÉúÓÚºÚÈË»Ê×åѪÂö¡ª¡ªËûÃDZ»ÆÈ¿ª±ÙµÀ·£¬»ò´´ÔìµÀ·¡£ÎҵĴæÔÚÔ´ÓÚËûÃǵĴæÔÚ¡£»³×ÅÕâ·ÝÈÏÖª£¬ÎÒ½«ºÚÈËÀúÊ·ÔÂÊÓΪÇìµäÓëÇåËãµÄË«ÖØÒÇʽ¡£
×÷ΪÔÚÖ¥¼Ó¸çÄÏÇø³É³¤µÄ½¾°ÁºÚÈËÅ®ÐÔ£¬ÎÒÉîÖªÕõÔúµÄº¬Òå¡£ÎÒÃǾſÚÈ˼·ÔÚ°¢¶ûÌØ¸ñ¶ûµÂ»¨Ô°µÄÈþ¾ÓÊÒÀï¡£»ØÍûÍùÎô£¬ÎÒÃǾÓסµÄ¡°¹«¹²×¡·¿ÏîÄ¿¡±Ö®ÃûÔÙÌùÇв»¹ý¡£ÔÚ°ïÅÉ¡¢¶¾Æ·Ó뱩Á¦µÄ³ÖÐøÇÖÊ´Ï£¬Éú´æÊµÊô¼¯Ì忹Õù¡£²¢·Ç¾ÓÃñ²»ÕäÊÓÉúÃü£¬¶øÊÇÄÑÒÔÌÓÍѵ¼ÖÂ×åÒáË¥ÍöµÄϵͳÐÔ²»¹«¡£³õÈþ±ÏÒµÄÇÄêÏÄÌ죬ÎÒΨһµÄÐÖµÜÔÚ½ÖÍ·É¥Éú¡£ºÍÐí¶àͬÁäÈËÒ»Ñù£¬ÎÒ²»µÃ²»ÔçÔçѧ»áÔÚÄÇЩ´Ó²»¿¼ÂDZ£»¤ÎÒ»òÍÚ¾òÎÒDZÁ¦µÄÌåϵÖÐÉú´æ¡£¹ý¶ÈÖ´·¨ÓëÉçÇø×ÊÔ´ØÑ·¦²¢´æ£¬¸øºÚÈ˺¢×ÓÌù±êÇ©¶ø·Ç¸øÓèÖ§³Ö£¬²ÉȡӦ¼±´ëÊ©¶ø·ÇÔ¤·ÀÐÔͶ×Ê¡ª¡ªÕâ¾ÍÊǺÚÈËÀúÊ·¡£ÎÒÒ²ÁìÎòµ½ÉçÇøµÄÁ¦Á¿¡¢½ÌÓýÕßµÄÐÅÄÒÔ¼°ÄÇЩ¾Ü¾øÈÃÎҵĹÊÊÂÖ¹²½ÓÚÆðµãµÄÈËÃǵÄÁ¦Á¿¡£Ä¸Ç×ÔÚ¾ö²ßÖÐʼÖÕÖØÊÓÎÒµÄÉùÒô£¬ºÜÔç¾Í½Ì»áÎÒ×ÔÖ÷Ȩ¡£µ±ÎÒÊÔͼͨ¹ýÏû¼«»î¶¯Ó¦¶ÔµÜµÜµÄÔçÊÅʱ£¬ÉçÇø³ÉԱȰ×èÁËÎÒ£¬¸æËßÎÒ¡°ÄãÖµµÃ¸üºÃµÄÑ¡Ôñ¡±¡£¾ÅÄê¼¶Ó¢ÓïÎÄѧÀÏʦ¿ÂÀïÏÈÉú¾¹¸Ò¸æËßÎÒ¡°ÎҺܴÏÃ÷¡±£¬¶øÎÒ¹ÄÆðÓÂÆøÏàÐÅÁËËû¡£¿ÜçŮʿ¡ª¡ªÎÒÓöµ½µÄµÚһλµÂ¶ûËþ½ãÃûá³ÉÔ±¡ª¡ªËµ·þĸÇ×ÈÃÎҲμÓËýÈ«¶î×ÊÖúµÄ´óѧ²Î¹ÛÖ®Âã¬ÈÃÎÒ½Ó´¥µ½Óë¹ýÍù½ØÈ»²»Í¬µÄÊÀ½ç¡£ËûÃÇÒÔ¸÷×Եķ½Ê½ÒªÇóÎÒ×·Çó׿Խ¡£ÔÚËûÃÇÑÛÖУ¬×¿Ô½²¢·ÇÌØÈ¨ÏóÕ÷£¬¶øÊÇ¿ÌÒâͶÈëºóÕÀ·ÅµÄ¿ÉÄÜ¡£Õâ±ãÊǺÚÈËÀúÊ·¡£
ÎÒÃÇÕâ¸öȺÌå²¢·ÇÌú°åÒ»¿é¡£È»¶øÈç½ñÎÒ½Ó´¥µÄÐí¶àÄêÇáÈË£¬¶¼¾Àú×ÅÏàËÆµÄ¾³Óö¡£×÷Ϊ¸ºÔðΪÄÇЩÉîÏÝǹ֧¡¢°ïÅÉ¡¢¶¾Æ·»ò˾·¨ÏµÍ³äöÎеÄDZÁ¦ÇàÄêÌṩ֧³ÖµÄ¹¤×÷Õߣ¬ÎÒÇ×ÑÛ¼ûÖ¤ÁË¸ßÆÚÍûÓëÇÐʵ֧³ÖÏà½áºÏµÄÇ¿´óÁ¦Á¿¡£ÕâЩ³É¹û²¢·ÇÆæ¼££¬¶øÊÇ¿ÌÒâÑ¡ÔñµÄ½á¹û¡£ºÚÈËÀúÊ·ÔºôÓõÎÒÃÇ·´¸´ÉóÊÓ£º²»½öҪ˼¿¼ÎÒÃÇÐû³ÆÖØÊÓʲô£¬¸üÒªÉóÊÓÎÒÃǵÄͶ×Êʵ¼Ê·´Ó³ÁËʲô¡£
ÕâÏîÊÂÒµÊôÓÚËùÓÐÈË£¬ÎÞÂÛÖÖ×å¡¢ÄêÁä»òÉí·Ý¡£
ѧÉúÃÇ¡£ÄãÃǵÄÃÎÏëÓëÉùÒôÖÁ¹ØÖØÒª¡£ÄãÃÇÓÐȨÏëÏó³¬Ô½µ±ÏÂÊÓÒ°µÄδÀ´£¬²¢ÔÚ×·ÃÎ;ÖÐѰÇó°ïÖú¡£
¼ÒÍ¥¡£ÄãÃǵij«µ¼Á¦Á¿Ç¿´ó£¬ºÏ×÷²»¿É»òȱ¡£ÇÐÎðµÍ¹ÀÄãÃǵĴæÔÚ¡¢ÖÊÒÉÓëΪ×ÓÅ®ÕùÈ¡¸üºÃµÄ¼á³ÖËù²úÉúµÄÓ°Ïì¡£
½ÌÖ°Ô±¹¤¡£ÄãÃÇÉí´¦¿ÉÄÜÐÔµÄÇ°ÑØ¡£Ã¿ÈÕ¶¼Óлú»áͨ¹ýʵ¼ùÏàÐÅÇàÄêȺÌåµÄ×î¸ßDZÄÜ¡ª¡ª×èÖ¹É˺¦¡¢¿Ï¶¨ÈËÐÔ¡¢Ñ¡ÔñÏ£Íû¡£
УÓÑÃÇ¡£ÄãÃÇÊÇ¿ÉÄÜÐԵĻîÉúÉúµÄÖ¤Ã÷¡£Çë»ØÍû¹ýÈ¥£¬·ÖÏíÄãÃǵÄÖÇ»ÛÓë¹ÊÊ¡£ÄãÃǵľÀúºÍ²ÎÓ룬ΪºóÀ´ÕßÕÕÁÁǰÐеĵÀ·¡£
¾èÔùÕßÓëÉçÇø»ï°éÃÇ¡£ÓÐÒâÒåµÄ¸Ä±äÐèÒª³ÖÐøµÄ¡¢ÓÐÄ¿µÄµÄͶÈë¡£ÇëÖ§³ÖÖ²¸ùÓÚ×ðÑÏÓëÐÅÈεij¤ÆÚ½â¾ö·½°¸¡£
ÖÁÓÚÎÒ£¬ÎÒʼÖÕÖÂÁ¦ÓÚÌôÕ½²¢¸Ä±äÄÇЩ¶ÔÓÚÎÒÃÇ×îÓÐǰ;µÄÄêÇáÈ˵ÄÓк¦ÐðÊ£¬ÎªËûÃÇÓ¦µÃµÄ×ðÑϺÍÖ§³Ö¶ø·Ü¶·¡£
ÓëÆÕ±éÈÏÖªÏà·´£¬ºÚÈËÀúÊ·²¢·ÇÃÀ¹úÀúÊ·£¨Èô¸ÐÐËȤ¿ÉÊղر¾ÎÄ£©¡£Ëü²»¾ÖÏÞÓڽ̿ÆÊé»òʱ¼äÖᣬÆäºê´óÔ¶³¬Èκοò¼Ü¡£µ«ÀúÊ·ÕýÔÚ´Ë¿Ìͨ¹ýÎÒÃǵľñÔñÓëÓÂÆøÊéд¡£ÂêÀö°²¡¤ÀµÌØ¡¤°£µÂ¶ûÂüÔøÑÔ£º¡°ÎÊÌâ²»ÔÚÓÚÎÒÃÇÄÜ·ñ¸ºµ£µÃÆðͶ×Êÿ¸öº¢×Ó£¬¶øÔÚÓÚÎÒÃÇÄÜ·ñ³ÐÊܲ»Í¶×ʵĴú¼Û¡£¡± ÎÒÃÇÉîÖª±ä¸ï¿ÉÄÜʵÏÖ£¬¹Ø¼üÔÚÓÚÈËÃÇÊÇ·ñ¾öÐijе£ÔðÈΡ£ÄêÇáÈ˲¢Î´±»´Ý»Ù£¬±À»µµÄÊÇÖÆ¶ÈÌåϵ¡£Ô¸Õâ¸öºÚÈËÀúÊ·ÔÂÍÆ¶¯ËùÓÐÈË¡ª¡ªÎÞÂÛÖÖ×塪¡ª´Ó·´Ë¼×ßÏò¾öÐÄ£¬´ÓÈÏÖªÂõÏòÐж¯¡£Ô¸ÎÒÃǹ²Í¬³Ðŵ¹¹½¨ÕæÕý·þÎñÓÚÃñÖÚµÄÖÆ¶ÈÌåϵ¡£ÎÒÃÇÿ¸öÈ˶¼Óлú»á´´ÔìÖµµÃ´«³ÐµÄÒŲú¡£
We want to write the stories you want to read.
Take our short survey to let us know what you want to see on the 911±¬ÁÏÍø blog:













